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Blog de Patxi

Se acabó

Se acabó

Se acabó. Así, como cuando acabas una triatlón y te vas a casa. Pero la temporada se acabó de verdad.

 

Y que os voy a decir. La verdad es que mi objetivo este año era, dentro de mi humildad, acabar lo mejor posible el Ironcat y luego, luego… lo que Dios y mis piernas pudieran.

 

Empezó todo el 1 de noviembre, mi primer entrenamiento. Y lo empecé como lo acabé el año pasado, con un dolor en la rodilla derecha, pero nada que el Condrosan no pudiera remediar.

 

Pasaron los días y el volumen de entreno iba aumentando considerablemente, acostumbrando al cuerpo y a la mente a vivir con el cansancio, pero las ganas de correr mi primera distancia Ironman podía con todo.

 

Por fin llegó el gran día, ¡que mala noche pasé con el cojín del hotel!. Con pocas horas de sueño me vi junto a mis compañeros Juan Palomo y David Rubio, con el neopreno puesto, inaugurando la temporada 08.

 

Una vez finalizado la “gran prueba”, solo me quedaba descansar y disfrutar de algún que otro triatlón. El objetivo estaba cumplido.

 

¡Mira por donde! El siguiente triatlón era el de Mataró, ¡uggg! ¿Un sprint?, después del Ironcat eso es un bostezo, y así tengo la escusa para ver el resto de los compis del Club.

¡¡¡Me apunto!!!

 

Acabar en Mataró fue un milagro, ya que ese día llovía y por no hacer caso a los jueces y voluntarios me dí un “piñazo” en bici, donde por cierto, aún mantengo las marcas en mi cuerpo.

 

Casi como el que no quiere la cosa, sucede lo mismo con Salou y Manresa. En Salou me lo pasé pipa con los “veteranos” del club, sobretodo en el viaje ¡¡¡Ay, cuanta experiencia!!! y en Manresa me dio una de las más grandes pájaras que he sufrido en mi castigado body. Si supiera en ese momento lo que me quedaba por llegar…

 

Pues nada, entre entreno y entreno, algún mordisco de perro y alguna fiebre, me vi en Balaguer.

 

Bueno, lo de Balaguer merece una mención especial, os cuento: Se nada en un estanque lleno de algas vivas del jurasico que se te enredan el los brazos y piernas, en un agua turbia y por lo que me dijeron dos triatletas de Puigcerdá, lleno de serpientes. Pero eso no es nada. Luego llegaron las subidas, y que subidas. Resumiría el tema en que fueron 45 kilómetros de subidas y tres de bajada. He de decir que me gusta menos las subidas que la boca de la Carmen de Mairena.

 

No acaba aquí la cosa, ya que la carrera a pie fue de pena, vamos, como cuando se organiza una carrera popular para crios en las fiestas de un barrio.

 

 

Es aquí donde pensé en parar y descansar un poco, pero… claro, es que… Banyolas tiene algo especial y más siendo una distancia B, y me encantan las distancias largas. Pues lo corro y ya esta.

 

No solo fue la motivación de verme tercero en el Ranking absoluto de triatlón, sino que entre la Triatló de Pont de Suert y yo hay algo especial. Que bonito que es esa zona, que lago más agradable para nadar, que aire más puro y si a eso le añadimos la convivencia con la gente del Club, lo hace perfecto.

 

Llegó el día en que me puse primero en el ranquin, en la Triatló Sprint de Barcelona. Que agradable sensación y que cansancio más grande. Allí si que me empecé a dar cuenta de lo que era correr todo el circuito de Triatlón. Ya eran 8 pruebas, entre ellas un Ironcat que llevaba en las piernas más la acumulación de entrenos.

 

Luego llegó Banyoles, (donde fui con una alergia que descubrí al salmonete la noche anterior en una cena de empresa, y pese a la recomendación del medico de no correr por lo que me había inyectado esa misma noche) y Vilanova. En este último estaba al 42,3 % de mis reservas, por el cansancio de toda la temporada más el KO que llevaba encima por el “pique en el culete” del señor doctor. Esa misma semana no entrene ni un solo día. Eso sí, lamentablemente perdí el liderato del Rankin con un tal Marc Trias ¡Un maquina!

 

El domingo de la semana pasada, en Barcelona, yo tenia más que celebrar. Para mí, y lo digo de verdad, el simple hecho de pasar por meta y acabar la última prueba era una satisfacción enorme. Me acordé del Ironcat, Salou, Manresa, Pont de Suert, Banyoles, las subidas de Balaguer, Vilanova, Barcelona Mataró, etc. y como no, de mi mujer, donde después de recuperarme al cruzar la meta la busqué para darle una abrazo, no habitual en mi, pero que me salió sin más, ya que ella también a sido participe de cada una de las competiciones que integran todo el circuito catalán.

 

Paloma, Supongo que ahora hablo en nombre de todos los del equipo “Club Triatló Blanes” para darte las gracias por cada uno de tus ¡¡¡Vega!!! QUE VAS MUY BIEN, VAMOS DAVID, VAMOS JUAN, ANIMO VADÓ… QUE YA QUEDA POCO…

 

Poco no… ya se a acabado.

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